Todo comenzó con un pequeño grupo de amigos entusiastas de la montaña que se preguntaron: ¿cómo podemos convertir nuestra pasión en algo que marque la diferencia? En el primer año, nos propusimos un reto modesto pero lleno de ilusión.
Lo que no imaginábamos era la increíble respuesta de la comunidad. Refugio tras refugio, pico tras pico, más personas se unieron a nuestra familia. Hoy, Cumbres Contra el Cáncer no es solo un evento anual, es un movimiento de solidaridad que late con fuerza en cada ascenso.