Mi nombre es Gabriel y tengo 52 años. Tengo una familia preciosa: mi mujer Sandra, mi hija Paula y mis hijos Gabriel, Bruno y Ángel.
En junio de 2025, me detectaron y operaron de un cáncer de mama. Al estar el tumor encapsulado, no fue necesaria quimioterapia ni radioterapia. Solo tenía que seguir un tratamiento preventivo a base de tamoxifeno, un bloqueador hormonal. La recomendación médica era hacer deporte para intentar contrarrestar los efectos secundarios del tratamiento, así que había que ponerse en marcha.
Habitualmente hacía algo de deporte, sobre todo montañismo, escalada y algo de alpinismo, pero sin ningún plan específico ni programación. Ahora, sin embargo, había que replantear las cosas para convertir la práctica deportiva en una rutina diaria.
He sido afortunado. La detección precoz y el fantástico hacer de los médicos que me han tratado han posibilitado que, aparte de una cicatriz para recordar lo efímero de la vida, solo tenga que soportar los efectos secundarios del tamoxifeno. Gracias a los esfuerzos en investigación y a los avances médicos, todo ha quedado en un susto.
Pero otras personas no tuvieron, o no tienen, tanta suerte. No se les detectó a tiempo, tuvieron que pasar por tratamientos muy agresivos o se quedaron en el camino. Por eso hay que seguir investigando y dotar de recursos a quienes posibilitan los avances necesarios para reducir el impacto de esta o de cualquier otra enfermedad.
«¿Y ahora qué? ¿Qué puedo hacer? Cuando la vida te da un susto de este tipo, la respuesta no se hace esperar.»
María es matemática y lidera un proyecto precioso: «Matemáticas contra la leucemia infantil». A través de las matemáticas, María y su equipo de investigación están ayudando en el diagnóstico de la leucemia infantil. Lamentablemente, no dispone de todos los recursos que le gustaría para obtener mejores resultados.
Tocaba unir las piezas. Ayudar a María a visibilizar su proyecto para que pudiera recaudar más fondos para la investigación. Y así nació «Cumbres contra el Cáncer Infantil»: llevaríamos a cabo retos deportivos ascendiendo cumbres para dar a conocer su proyecto.
Ahora faltaba la compañía. Un proyecto, para que tenga éxito y continuidad, es mejor hacerlo entre amigos. Así que me senté con la gente de mi club de montaña, les conté la idea y el resto podéis verlo en esta web.
¡Empezamos!